La certificación de un producto implica un trabajo integral desde el principio hasta el final: desde el control del cerdo en las dehesas, pasando por la identificación de las piezas en matadero, la realización de las auditorías en secadero y bodega de los jamones y paletas y finalizando con el control del producto final rubricado con la colocación de la contraetiqueta del Consejo.
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